El intenso y constante crecimiento del consumo mundial de frutas orgánicas, (según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO por sus siglas en inglés, indica las perspectivas agrícolas entre los años 2017 al 2027, y prevé que la demanda de frutas orgánicas aumentara un 20% con respecto a la década pasada) ha dado como resultado el crecimiento proporcional de las ventas de frutas orgánicas en el mercado internacional, elevándolo a un 90% durante la segunda mitad del decenio lo cual ha colocado a las frutas y alimentos orgánicos en general en un nicho de mercado cada vez más atractivo y viable incluso algunas veces con valor añadido. De acuerdo con la FAO para que se haya producido este crecimiento exponencial del consumo, han contribuido los cambios producidos en los hábitos alimentarios de muchos sectores de la población de los países desarrollados a raíz de una mayor toma de conciencia del aspecto sanitario de la alimentación, así como de la creciente demanda de una variedad más amplia de productos, incluidos los alimentos de fácil preparación. En muchos de los principales mercados orgánicos (por ejemplo, los Estados Unidos, los países de la Unión Europea UE y el Japón) las ventas de productos hortofrutícolas orgánicos se han ido expandiendo rápidamente. Sin embargo, la cuota de mercado de los productos orgánicos es todavía pequeña (de 1 a 3 por ciento) con respecto a las ventas totales de alimentos.

Las economías de muchos países en desarrollo dependen de las exportaciones de un número relativamente pequeño de productos (principalmente agrícolas), y es probable que algunos de esos productos (por ejemplo los bananos y el azúcar) tengan que sufrir en un futuro cercano una ulterior presión de la liberalización del mercado. De ahí que la diversificación de la producción agrícola reviste, hoy más que nunca, la máxima importancia. Los productos tropicales y fuera de estación continuarán aportando posibilidades interesantes a muchos países en desarrollo que tienen ventajas comparativas en ese sector.

La Clasificación uniforme para el comercio internacional (CUCI) como organismo adscrito a la FAO, ha manifestado que las aduanas y los organismos reguladores no han hecho una distinción entre los productos alimenticios orgánicos y los convencionales, lo que redunda en una falta de información fidedigna sobre la evolución del mercado de los productos hortofrutícolas orgánicos y los volúmenes comercializados internacionalmente, cada empresa exportadora coloca sus productos alimenticos en el mercado internacional de acuerdo a su política de producción y comercialización en concordancia con la normativa legal de su país, y cada país receptor de estos productos tienen claridad de lo que reciben porque generalmente se presentan fichas técnicas antes de consolidar una negociación, se hacen pruebas, muestreos entre otros, y los exportadores adoptan las normas que exige cada país receptor. De ahí que los responsables de tomar decisiones en el sector público y el sector privado de los países en desarrollo carecen de la información necesaria para decidir el paso avanzado a una producción agrícola cada vez más orgánica y simplemente esto puede estar determinado por los patrones de consumo de cada país y su gestión de políticas públicas al respecto. 

La presente publicación tiene como objeto brindar a los potenciales clientes de Casa Fresca, estudiantes, instituciones, organizaciones y usuarios en general, la seguridad de que nuestras frutas están enmarcadas bajo los requisitos de la FAO, Estándares Básicos para Productos Orgánicos, propuestos en 1980 por Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (la cual tiene adscrito 117 paises), por sus siglas en ingles IFOAM y el Reglamento 2092/91 de la CE (Comunidad Europea) en cuanto a producción orgánica se refiere, siendo la actividad productora de Casa Fresca regulada por la legislación del Estado venezolano la cual promueve la producción agrícola orgánica y prohíbe el uso de transgénicos.

1- Definición de agricultura orgánica

Los productos etiquetados como “orgánicos” son aquéllos que han sido certificados como producidos con métodos de producción orgánica claramente definidos. En otras palabras “orgánico” se refiere al proceso de producción más bien que al producto en sí mismo.

La agricultura orgánica es más conocida como método agrícola en el que no se utilizan fertilizantes ni plaguicidas sintéticos o en su defecto se utilizan muy pocas cantidades de agroquímicos  que no dañan los suelos ni alteran la calidad del producto orgánico en sí. Pero en esa descripción no se menciona la esencia de esta forma de agricultura, que consiste en la gestión holística del sistema agrícola. Según la definición del Codex Alimentarius (Código Alimentario), “la agricultura orgánica es un sistema holístico de ordenación de la producción que promueve y mejora la salud del agrosistema, con inclusión de la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. Hace hincapié en la utilización de prácticas de ordenación más que en el uso de insumos no agrícolas, teniendo en cuenta que las condiciones regionales requieren sistemas adaptados a cada lugar. Esto se realiza utilizando, en lo posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos, en lugar de materiales sintéticos, para desempeñar cualquier función específica dentro del sistema”.

Algunos Estados y una multitud de organizaciones privadas de certificación y de agricultores en el mundo, han dado su definición de agricultura orgánica. En el pasado, estas definiciones diferían significativamente, pero la demanda de coherencia por parte del comercio ha dado lugar a una mayor uniformidad en el concepto.

2- Criterios Básicos para la Producción, Procesamiento,  Almacenamiento y el Transporte de Frutas y Verduras Orgánicas-

Uno de los elementos esenciales que distinguen la agricultura orgánica de otras formas de agricultura sostenible es la existencia de normas de producción y procedimientos de certificación. No existen normas universales para la producción y manipulación de las frutas y verduras orgánicas. Al principio, las normas orgánicas surgieron de asociaciones privadas, que habilitaban a sus miembros a utilizar las marcas y las etiquetas orgánicas de sus respectivas asociaciones al comercializar sus productos. La Federación Internacional de los Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), una organización no gubernamental que promueve la agricultura orgánica a nivel internacional, ha establecido directrices que han sido ampliamente adoptadas para la producción y elaboración orgánicas. Estas directrices se consideran como “normas mínimas”, que dejan espacio para requisitos más pormenorizados, en función de las situaciones regionales o locales.

A medida que la agricultura orgánica se ha ido generalizando, muchos países desarrollados han definido sus propias normas orgánicas. Desde principios del decenio del noventa, los países de la CE han ratificado una normativa orgánica común expresada en el Reglamento 2092/91 de la CE. Más recientemente, Canadá, los Estados Unidos y Japón han aprobado normas y reglamentos orgánicos. El Comité para el etiquetado de alimentos de la Comisión del Codex Alimentarius de la FAO/OMS aprobó en 1999 “directrices para la producción, elaboración, etiquetado y comercialización de alimentos producidos orgánicamente”. Las normas orgánicas suelen ser semejantes ya que derivan de las directrices de la IFOAM para la producción orgánica. En general, es obligatorio el uso de métodos que contribuyen al mantenimiento o mejoramiento de la fertilidad del suelo. Otra característica común es que por lo general se aprueban los insumos naturales y se prohíben los insumos sintéticos.

Existen, no obstante, excepciones en ambos casos. Algunos insumos naturales que diversos programas de certificación determinan como nocivos para la salud humana o del ambiente están prohibidos. Además, se permiten algunos insumos sintéticos. Por ejemplo, el Reglamento 2092/91 de la CE permite el uso de determinados fertilizantes y sistemas de conservantes para las plantas. Todos los programas de certificación contienen listas de determinados insumos sintéticos aprobados y de insumos naturales prohibidos.

Muchos programas de certificación requieren medidas adicionales de protección del ambiente además de las condiciones indicadas anteriormente. Por ejemplo, en las esferas relativas a la conservación de suelos y aguas, la lucha contra la contaminación o el uso de agentes biológicos se aplican por lo general medidas específicas.

Aunque muchos agricultores del mundo en desarrollo no usan insumos sintéticos, esto sólo no es suficiente para clasificar sus productos como orgánicos. Los agricultores que producen cultivos orgánicos para exportación, y en otras partes de la granja producen al mismo tiempo productos alimentarios básicos utilizando métodos convencionales con fertilizantes y plaguicidas, no admitidos por el sistema orgánico, corren un gran riesgo de violar las normas, a menos que adopten medidas eficaces para impedir que las sustancias prohibidas pasen a las parcelas orgánicas.

En cuanto al procesamiento en general son empresas pequeñas y medianas PYMES, que han sido pioneras en el procesamiento y la fabricación de los productos orgánicos y por lo general están ubicadas cerca de las comunidades agrícolas. Hoy día, las PYMES todavía desempeñan un papel relevante en la industria orgánica, pero es significativo que haya cada vez más fabricantes y comerciantes tradicionales de comestibles, incluyendo las grandes empresas multinacionales, las cuales estan desarrollando y comercializando líneas de productos saludables, para lo que utilizan ingredientes nacionales y extranjeros. De hecho, en la actualidad, la mayor parte de las ventas se realizan a través de dos canales principales: los comercios minoristas de productos naturales y los supermercados convencionales.

3- Certificación: una medida necesaria para exportar frutas y verduras como orgánicas.

Los productores y exportadores de frutas y verduras orgánicas que tratan de vender sus productos en países desarrollados que han aprobado normas y reglamentos orgánicos tendrán que cumplir con las normas establecidas por el país importador interesado. En los Estados Unidos, el Japón y los países de la UE, los mayores mercados de productos orgánicos, las normas que se aplican a la producción orgánica interna valen también para los productos orgánicos importados. Existen reglamentos detallados que regulan la producción, importación, comercialización y etiquetado de los productos orgánicos.

Los productores y exportadores que desean exportar frutas y verduras con la etiqueta orgánica tendrán que obtener la certificación orgánica. La certificación orgánica es un procedimiento por el que se verifica que el proceso de producción se ajusta a ciertas normas. En otras palabras, la certificación es primordialmente el reconocimiento de que esos productos son producidos de conformidad con las normas de producción orgánica. La función básica de un organismo de certificación es confirmar que los productos cumplen con determinadas normas orgánicas (por lo general las establecidas por el país importador o por el mismo organismo de certificación). Una vez certificados, los productos orgánicos se comercializan, llevando por lo general una etiqueta de certificación, que indica que los productos están certificados como orgánicos. La etiqueta de certificación atestigua la conformidad con ciertas normas y de por sí no es una marca comercial. Sin embargo, en la mayoría de los países la etiqueta de certificación también se registra como una marca comercial. A los productores que desean entrar en un determinado mercado de productos orgánicos les puede resultar útil ser certificados por un organismo de certificación con una etiqueta de certificación que sea bien conocida en ese mercado.

Los costos de certificación pueden ser altos, aunque varían en función de la dimensión de la granja, el volumen de la producción y el organismo de certificación elegido. Relativamente pocos países en desarrollo tienen organismos de certificación dentro de sus fronteras (aunque esta situación está cambiando), y aún cuando se dispone de recursos suficientes para pagar la certificación, los agricultores carecen muchas veces de la información necesaria para encontrar inspectores fidedignos.

Hasta ahora, los reglamentos de los gobiernos tratan esencialmente de las referencias al método de producción orgánica que se indica en las etiquetas. No definen las normas que rigen la utilización de marcas comerciales privadas o marcas de certificación. Lo cual supone que pueden ser complementados con sellos privados que garanticen la calidad en base a normas orgánicas privadas.

4- Podemos tomar como ejemplo a la Unión Europea como miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO:

Unión Europea (UE).

En la UE, el Reglamento 2092/91 (de la antigua CE) determina los requisitos mínimos para la agricultura orgánica en todos los estados miembros y es una ley aplicable directamente. Contiene normas para la producción, elaboración, importación, inspección y certificación, comercialización y etiquetado de productos orgánicos. Los productos alimenticios orgánicos procedentes de países no pertenecientes a la UE pueden importarse y comercializarse en la UE con una etiqueta orgánica si se acepta que los productos han sido producidos y certificados conforme a procedimientos equivalentes a los de la UE.

En virtud del Reglamento 2092/91 de la UE existen, en la práctica, dos opciones para obtener la autorización para exportar productos orgánicos a la UE:

1) Cuando un tercer país ha establecido y aplicado normas orgánicas, puede solicitar a la Comisión Europea ser incluido en la lista del Artículo 11 de la UE, conocida como lista del Artículo 11. Los países que figuran en esa lista pueden exportar a la UE productos certificados por un organismo de certificación interno aprobado, sin necesidad de una ulterior certificación o acreditación. Nótese que esto es válido únicamente en el caso de que el organismo de certificación interno esté específicamente registrado en la lista del Artículo 11. Cada entrega debe ir acompañada de un documento que certifique que las normas y medidas de certificación son equivalentes a las que se aplican en la UE. Este caso sería aplicable para Venezuela de acuerdo a los tratados en materia de comercio internacional.

Ahora bien con objeto de ser incluidos en la lista, los países tendrán que presentar pruebas suficientes de que cuentan con un sistema de normas y de procedimientos de certificación fidedigno, y que es equivalente al sistema de la UE. La Comisión Europea evaluará las normas orgánicas del país y sus medidas de certificación. Estas normas deben corresponder a las descritas en el Artículo 6 del Reglamento 2092/91, y las medidas de certificación deben corresponder a las descritas en los Artículos 8 y 9. La experiencia demuestra que el proceso para que un país sea incluido en la lista es difícil y largo. En junio de 2001, sólo 6 países figuraban en la lista (Argentina, Australia, la República Checa, Hungría, Israel y Suiza). Para obtener explicaciones más detalladas sobre cómo un país no perteneciente a la UE puede pedir su inclusión en la lista del Artículo 11 o cómo puede obtener permisos de importación, los lectores pueden referirse a la siguiente publicación: Organic Food and Beverages, World Supply and Major European Markets, International Trade Centre, Ginebra, 1999.

Para informaciones pormenorizadas y actualizadas sobre los reglamentos que regulan las importaciones y el etiquetado de productos alimentarios orgánicos de la CE, véase el sitio web de la Comisión Europea http://europa.eu.int/eur-lex/es/lif/dat/1991/es_391R2092.html). Este sitio web presenta el reglamento básico 2092/91 de la CE y todas sus enmiendas.

2) Si el país exportador no figura en la lista del Artículo 11, debería pedir al importador del país de la UE que solicite un permiso particular para importar. Un determinado estado miembro de la UE puede autorizar a un importador que importe productos de un país que no figura en la lista del Artículo 11. De conformidad con esta disposición, el importador debe solicitar a las autoridades designadas en el país miembro de la UE un permiso de importación, y la solicitud debe ir acompañada de una documentación sobre la equivalencia de las normas y medidas de control. El productor y el exportador tendrán que estar certificados de conformidad con los procedimientos de la UE, lo cual deberá hacerse en cooperación con un organismo de certificación acreditado.

Los permisos de importación se expiden para una cierta cantidad de productos específicos procedentes de los países especificados, y son válidos durante períodos definidos. Se conceden a determinados importadores y son válidos sólo para importar en el país de esos importadores. Una vez importados en un país miembro de la UE, los productos pueden comercializarse libremente dentro de la UE. En la práctica, la duración del proceso para obtener un permiso de importación puede variar considerablemente. Algunos importadores señalaron que en algunos países es cuestión de semanas (por ejemplo, en los Países Bajos), mientras que en otros estados miembros puede llevar hasta varios meses. Para obtener un permiso de importación, el importador debe ofrecer pruebas de que el producto se ha producido de conformidad con los requisitos de producción equivalentes a los establecidos en el artículo 6, que las medidas de control son tan eficaces como las establecidas en los artículos 8 y 9, y que las medidas de control son aplicadas efectiva y permanentemente. La equivalencia entre los métodos de producción en la UE y los del país exportador se documenta mediante la utilización de organismos de certificación que tienen normas por lo menos equivalentes a los de la UE o un programa de certificación que garantice la certificación en base a normas equivalentes a las de la UE.

VENEZUELA.

El estado venezolano desde el año 2002 de acuerdo a la Ley Semillas publicada en Gaceta Oficial Nro. 37.552, adoptó las reglas básicas establecidas por la FAO en cuanto a la producción orgánica, producto de la aplicación de estas normativas en nuestro país, están permitidos los insumos naturales y prohibidos los insumos sintéticos. Pero hay excepciones en ambos casos. Están prohibidos ciertos insumos naturales que los diversos programas de certificación han determinado que son nocivos para la salud humana o el medio ambiente (por ejemplo, el arsénico). Asimismo, está permitidos ciertos insumos sintéticos que se consideran esenciales y compatibles con los principios de la agricultura orgánica (por ejemplo, las feromonas de los insectos). Todos los programas de certificación elaboran listas de insumos sintéticos autorizados y de insumos naturales prohibidos, y en el Codex Alimentarius se está negociando una lista de ese tipo. Muchos programas de certificación exigen otras medidas de protección del medio ambiente, además de esos dos requisitos. Aunque muchos agricultores del mundo en desarrollo no utilizan insumos sintéticos, este hecho por sí solo no es suficiente para clasificar como orgánicas sus operaciones.

Por otra parte Venezuela como país miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO), fomenta la agricultura orgánica y restringe de forma severa el uso de los cultivos transgénicos, el estado fomenta la lucha contra el uso de los OGM (Organismo Genéticamente Modificado) por considerar que estos no solamente son dañinos para la salud de los pueblos, si no para el medio ambiente.

TRANSGÉNICOS

Los alimentos transgénicos son aquellos que en su composición tienen una alteración de ADN, también llamados organismo genéticamente modificado u organismo modificado genéticamente (abreviado OGM u OMG), en los cuales se crean mutaciones con ciertas características determinadas y preconcebidas (un transgénico es una transferencia de uno o más genes de una especie a otra especie)

A diferencia de los naturales, que son traídos desde los cultivos, este tipo de alimentos tiene una alteración en laboratorio que afecta todo el producto y la cosecha. Son alimentos creados a partir de  la biotecnología, capaz de transferir un gen de un organismo a otro para darle alguna cualidad que normalmente no posee.

Actualmente ya se empiezan a conocer algunos alimentos cárnicos con alteraciones genéticas, pero la mayoría de los alimentos transgénicos son de origen vegetal, como por ejemplo las frutas, granos y cereales.

Una práctica que lleva años generando polémica. En un principio, la idea de modificar los alimentos parecía ser una gran idea para favorecer al consumidor, solucionar problemas de hambre mundial e incluso para favorecer la agricultura

Sin embargo, investigaciones determinaron que este tipo de alimentos alterados pueden acarrear peligros para la salud y afectar las industrias agrícolas. Sus desventajas se han convertido incluso en un problema social, entre quienes fomentan el uso de estos productos y quienes quieren conservar los alimentos naturales.

Efectos de los alimentos Transgénicos para la Salud.

Tras largas investigaciones, experimentos y estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud, se han constatado hasta el momento los siguientes posibles efectos negativos de los alimentos transgénicos:

  • Aparición de alergias, debido a que estos alimentos contienen nuevas toxinas y alérgenos con impacto negativo en el organismo. Una prueba fue el caso del maíz Starlink (2000) en Estados Unidos. En la cadena alimentaria se encontraron trazas de maíz transgénico no autorizado que podría haber provocado serias reacciones alérgicas.
  • Aparición de genes resistentes a los antibióticos en bacterias patógenas para el organismo. Esto quiere decir que algunas de las bacterias recibirán la fuerza que necesitan para ser inmunes a ciertos medicamentos.
  • Un estudio realizado en el año 2015 por el Instituto de Agricultura Orgánica de la Universidad de las Ciencias Agrícolas de Austria demostró que estos alimentos reducen la capacidad de fertilidad, pues en un experimento hecho con ratones, se llegó a la conclusión que aquellos que se alimentaron con maíz modificado genéticamente, fueron menos fértiles en comparación con aquellos que comieron maíz natural.

Otros Peligros de los Alimentos Transgénicos. 

Los cultivos transgénicos implican el aumento en el uso de productos tóxicos en la agricultura. Este tipo de productos no solo pueden afectar al producto transgénico, sino que también afectan gravemente variedades tradicionales, acabando con ellas y provocando una pérdida irreversible para la biodiversidad.

Se han conocido casos en que los agricultores se han visto obligados por ley, a solo a cultivar semillas transgénicas y, como consecuencia, se ha ido perdiendo la semilla tradicional.

Cada vez más consumidores toman conciencia del impacto que el ser humano tiene sobre el medio ambiente, es por eso que en Casa Fresa adoptamos la no utilización de Transgénicos en la producción de nuestras frutas, estamos orientados a contribuir de manera significativa al bienestar integral de la salud de nuestros clientes al consumir nuestras frutas venezolanas, siendo vigilada y regulada nuestra actividad productora, las cosechas, tratamiento industrial (en cuanto a la selección de frutas de excelente calidad a fin que cumplan con las exigencias de nuestros clientes), así como el lavado, el proceso de empacado, embalaje, entre otros, de nuestras frutas por la legislación del Estado venezolano y en afinidad con las normas de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), IFOAM (La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) y el CODEX ALIMENTARIUS (Código Alimentario).

Aunado a lo anterior podemos nombrar parte de la legislación del Estado venezolano que rige nuestra actividad productora, a saber: 

1- LEY DE MERCADEO AGRÍCOLA (Ley de Mercadeo Agrícola. Ley de Mercadeo Agrícola, publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 37.389 de fecha 21 de febrero de 2002)

DEL ÁMBITO Y OBJETO DE LA LEY

Artículo 1. La presente Ley rige la planificación, fomento, regulación y evaluación de todas las fases comerciales del mercadeo de productos e insumos para la  producción agrícola, y propicia el incremento conjunto de la seguridad alimentaria y la producción agrícola interna. El mercadeo incluye el complejo de actividades, servicios, acciones y funciones facilitadoras del flujo de bienes, desde su producción hasta su disponibilidad para el consumidor final.

Artículo 10. El Ejecutivo Nacional, por órgano del ministerio correspondiente, establecerá normas, procedimientos y modalidades para las actividades de compraventa de productos agrícolas e insumos para su producción que, dentro del marco de los acuerdos internacionales ratificados por la Nación, favorezcan el incremento de la producción, la productividad, la calidad de los productos agrícolas y su colocación en el mercado nacional e internacional.

Artículo 33. El Ejecutivo Nacional, por órgano del ministerio competente, será responsable de la certificación de la calidad de tierras y las normas establecidas para que ellas y los productos agrícolas sean certificados como orgánicos. Se entenderá por procesos orgánicos sus substratos y sus productos, aquellos que no posean ni utilicen sustancias agroquímicas sintéticas. El Ejecutivo Nacional, por órgano del ministerio correspondiente, promoverá e inspeccionará los sistemas de normalización y clasificación de los referidos productos para los distintos niveles del comercio. Así mismo, promoverá la creación de marcas comerciales que defiendan e identifiquen el patrimonio cultural e histórico en rubros tradicionales, que constituyen un acervo de la nación.

2- LEY DE SEMIILAS. (Publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 6.207 Extraordinario de fecha 28 de diciembre de 2015).

La Ley de Semillas busca consolidar la soberanía alimentaria nacional, regular la producción de semillas híbridas, y rechaza la producción, distribución e importación de semillas transgénicas. La ley también prohibirá la investigación de semillas transgénicas.

Artículo 1. La presente Ley tiene como objetivo preservar, proteger y garantizar la producción, propagación, conservación, y la libre circulación y el uso de las semillas, así como la promoción, la investigación, la distribución y comercialización de la misma, en base a una agroecológica socialista visión, con el objetivo de consolidar nuestra seguridad y soberanía alimentaria, que prohíbe la liberación, el uso, la difusión y la entrada en el país y la producción nacional de semillas transgénicas, así como las patentes y derecho del obtentor sobre la simiente… poniendo especial énfasis en la valorización de las semillas de los indígenas, afro-descendientes, campesinas y poblaciones local, que beneficia a la biodiversidad y ayuda a preservar la vida en el planeta, de conformidad con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

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